Nos vamos hasta el Caribe y más allá para traer sus sones a Asturias y donde se tercie. Comenzamos nuestro tercer curso con la Banda Sinfónica Infantil y Juvenil del Principado de Asturias (en adelante BSIJPA). El primero fue el verano de 2024, la temática: EL CIRCO. Nos habían hablado del Proyecto con anterioridad. Nuestro profesor entonces, en la Escuela de Música María Teresa Prieto, de Oviedo, Isidoro Otero siempre nos recomendaba la formación con esta banda y con este equipo humano, pero, llegábamos muy cansados a junio, coincidía con nuestro cumpleaños... siempre había disculpas para ir postergando el comienzo. En el 2024 negociamos y, por fin, nos apuntamos. En los veranos que sucedieron al del 2024 no hemos necesitado negociación. Son unas fechas ya marcadas y reservadas en nuestra agenda. Ya no importa el cansancio de fin de curso, ni los madrugones en vacaciones, ni tan siquiera que coincida con el cumpleaños que era el argumento de más peso. Para llegar a este punto la magia la puso la convivencia, el equipo humano, pero, especialmente la música. Quizá todo vaya ligado, la música hace un gran equipo humano. Los grandes humanos eligen la música.
La primera
de nuestras colonias giró, como ya dije, con el circo. Piezas alegres y
divertidas, teatralizadas o por mejor decir, narradas por una de las voces
femeninas más conocidas del teatro asturiano, Chusa Juarros. Unido el conjunto “Voces
por Benim” que añadió a aquel concierto, a aquellos días, lo que siempre añade
la música: la unión entre pueblos, entre personas. El circo, ya se sabe, nos
traslada a la infancia, a los sueños, al “ooooooh” que siempre sale de nuestras
bocas al ver a tan solo unos pasos de nuestros ojos cabriolas impactantes,
saltos asombrosos... En aquel espectáculo no solo sentimos todas esas emociones
que el circo nos trae, sino que además aprendimos con la historia narrada que
la crueldad que unas personas ejercen sobre otras puede revertirse. Fue todo un
completo aprendizaje, supongo que por eso nos subimos a la caravana de ese
circo de la que aún no hemos querido bajarnos.
La colonia
de 2025 era la del décimo aniversario de la mencionada aventura y sus
organizadores Begoña Vázquez y David Colado quisieron alcanzar un gran sueño
con fuegos artificiales incluidos. Esta vez el carromato del circo se
trasladaría ni más ni menos que a Disney. Disney es miel para los oídos de
grandes y pequeños. El repertorio dejó de ser el maravilloso mundo del circo
para irnos al séptimo arte con Disney “hay un amigo en mí, hay un amigo en
mí...”. Lo mejor no era tocar un
repertorio distinto a lo que se espera de una Banda, lo mejor era que lo
tocarían desfilando por el mismísimo Disneyland París. Hubo pruebas que se
superaron con mucho trabajo, pero el que siembra recoge, así que disfrutamos de
un estupendo viaje a París (con concierto en la iglesia que fue refugio de
nuestra Santina durante la guerra civil) y con desfile de la BSIJPA por las
calles de Disneyland París. Hubo fuegos artificiales, claro que sí.
Nuevo curso,
nuevo proyecto. Nos vamos allende los mares, metafóricamente hablando no se
vayan a creer, lo literal es que la BSIJPA traerá el Caribe (su música, porque
los calores los trae el cambio climático, supongo) a Asturias y alrededores (en
agosto estarán en Medina de Rioseco, Valladolid). En esta nueva edición, en el
ensayo general que hemos podido escuchar, nos han recreado con “Los pájaros de
Brasil”; “Las playas de Río: Trocadero, Ipanema, Copacabana”; “El ciclo de los
ríos: Río Negro, Orinoco, Chubut” y otras que no quiero desvelar para que os
animéis a escucharlos en alguno de los conciertos que a lo largo del curso
interpretarán, ya iremos anunciando dónde y cuándo. La dificultad de las
piezas, dice el Director de la Banda, David Colado ha aumentado, y si él lo
dice será verdad. Lo que siguen aportando estas piezas es la exclusividad. No
son piezas que encontremos en otras bandas habitualmente.
[...] ¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero... [...]
Antonio Machado
Mientras
como el poeta no dejemos de preguntarnos ¿Adónde el camino irá?, no queremos
dejar pasar la ocasión de agradecer a los maestros de ceremonia Bego y David
esta oportunidad que nos brindan de viajar con tan buen son pues representan uno
de esos importantes faros que nos guían en el camino del crecimiento personal.
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